Aprender a confiar
Han pasado cuatro meses desde nuestra última publicación. En aquel momento estábamos en la octava semana de embarazo, observando con emoción cómo comenzaba a formarse una nueva vida y tratando, al mismo tiempo, de controlar todos nuestros miedos.
Hoy ya podemos decirlo: hemos llegado aproximadamente a la semana 25 .
El embarazo continúa avanzando, el bebé crece según lo previsto y cada nuevo informe nos acerca un poco más al día en que podremos conocerlo. Ahora ya no vemos solamente un pequeño punto en la pantalla. En las ecografías distinguimos su perfil, sus brazos, sus piernas y algunos movimientos que nos parecen casi saludos. A veces se mueve mucho durante la exploración; otras veces deciden colocarse de una manera que dificulte las mediciones. Incluso antes de nacer, parece tener su propio carácter.
Cómo ha transcurrido el embarazo durante estos meses
Las semanas posteriores al primer trimestre fueron una mezcla de alivio y nuevas preocupaciones. Al finalizar las primeras doce semanas recibimos uno de los informes más importantes. Los resultados del cribado fueron tranquilizadores y las mediciones correspondían a la edad gestacional. Saber que el desarrollo siguió el curso esperado nos permitió respirar un poco mejor.
Durante el segundo trimestre, los médicos comenzaron a observar aspectos más detallados:
- el crecimiento del bebé;
- el ritmo cardíaco;
- la formación de los órganos principales;
- la longitud de los huesos;
- el desarrollo del cerebro y la columna;
- la posición de la placenta;
- la cantidad de líquido amniótico;
- el estado del cuello uterino;
- y el bienestar general de la mujer que lleva a nuestro bebé.
La ecografía morfológica fue especialmente emocionante. Hasta ese momento habíamos seguido el embarazo principalmente a través de cifras y términos médicos. Pero aquel día vimos un bebé mucho más formado: su rostro, sus pequeñas manos, sus pies y el movimiento constante de su cuerpo.
El médico revisó cuidadosamente el corazón, el cerebro, la columna, los riñones y otros órganos. Mientras esperábamos el informe definitivo, volvimos a sentir esa tensión que ya conocemos tan bien. Cuando el asistente de la agencia nos comunicó que no se habían detectado señales preocupantes, sintió un alivio difícil de describir.
La madre subrogada se encuentra bien. Ha experimentado algunas molestias normales del embarazo —cansancio, cambios en el apetito, dificultad para encontrar una postura cómoda para dormir—, pero hasta ahora no ha presentado complicaciones importantes. Sigue las recomendaciones médicas, toma los suplementos indicados y acude puntualmente a todas las consultas.
También nos cuentan que ya percibe claramente los movimientos del bebé. Para nosotros es una sensación extraña y hermosa: sabemos que nuestro hijo o hija ya se hace notar, aunque todavía no podemos sentirlo directamente.
Los informes semanales: pequeños detalles que nos mantienen cerca
A medida que avanzaba el embarazo, entendíamos que no necesitábamos recibir únicamente grandes noticias médicas. Los pequeños detalles de la vida cotidiana también eran importantes.
Por eso, los informes semanales se convirtieron en una parte esencial de nuestra rutina.
Normalmente incluyen información sobre:
- el estado general de la madre subrogada;
- su descanso y su nivel de energía;
- el apetito y posibles cambios en la alimentación;
- síntomas o molestias recientes;
- la presión arterial y el peso, cuando corresponda;
- la toma de vitaminas y medicamentos recomendados;
- los movimientos del bebé;
- las próximas consultas médicas;
- y cualquier recomendación adicional del equipo.
En algunas ocasiones recibimos una fotografía, un breve vídeo o un mensaje personal. No siempre hay novedades extraordinarias, pero precisamente esa normalidad nos transmite tranquilidad.
Leer que ha dormido bien, que ha salido a caminar, que el bebé se mueve con frecuencia o que no ha aparecido ningún síntoma preocupante puede parecer algo sencillo. Sin embargo, cuando estamos a distancia, esa información tiene un valor enorme.
Los informes semanales nos ayudan a no imaginar escenarios basados en el miedo. Nos recuerdan que el embarazo no se compone solamente de ecografías y análisis, sino también de días tranquilos, comidas, descanso, paseos y pequeñas rutinas.
Los informes mensuales: una visión completa del embarazo
Una vez al mes recibimos un informe más amplio y estructurado.
Este documento reúne la información médica principal y nos permite observar la evolución del embarazo en perspectiva. Dependiendo de las pruebas realizadas durante ese período, puede incluir:
- el resumen de las consultas médicas;
- los resultados de las ecografías;
- las medidas y el peso aproximado del bebe;
- la frecuencia cardiaca fetal;
- la posición de la placenta;
- los análisis de sangre y orina;
- las recomendaciones del obstetra;
- los medicamentos o suplementos prescritos;
- las citas previstas para el mes siguiente;
- y observaciones sobre el estado físico y emocional de la madre surogada.
La agencia también nos ayuda a comprender los términos médicos. Cuando aparece una cifra que no conocemos o una expresión que puede parecer alarmante fuera de contexto, el asistente consulta directamente con el equipo médico y nos explica qué significa realmente.
Esto ha sido muy importante para nosotros. Una frase médica leída sin explicación puede generar horas de ansiedad. En cambio, cuando alguien nos aclara que una medición está dentro del rango esperado o que simplemente debe controlarse en la próxima consulta, la situación cambia por completo.
Los informes mensuales también nos permiten comparar la evolución. Vemos cómo aumentan las medidas, cómo cambia la apariencia del bebé y cómo cada etapa da paso a la siguiente.
Por qué seguimos sintiendo miedo, incluso cuando todo iba bien
Durante estos cuatro meses hubo muchos momentos felices, pero sería poco honesto decir que dejamos de preocuparnos.
Nos inquietaba la posibilidad de que ocurriera algo entre una consulta y otra. Nos preocupaba no estar esencialmente presente y no poder observar personalmente cómo se encontraba la madre surogada. A veces, unas pocas horas sin recibir respuesta parecían mucho más largas de lo que realmente eran.
También nos asustaban las historias que encontrábamos en internet. Basta con buscar cualquier síntoma para encontrar los escenarios más graves. Al principio leíamos foros, experiencias negativas y listas interminables de posibles complicaciones. Creíamos que obtener más información nos daría control, pero en realidad muchas veces conseguíamos lo contrario.
Después de un largo camino de reproducción asistida, resulta difícil abandonar el estado de alerta. Cuando has esperado tanto tiempo una buena noticia, aparece el miedo de perderla. Incluso los resultados normales pueden generar nuevas preguntas:
¿Seguirá todo bien en la próxima ecografía?
¿Estará creciendo lo suficiente?
¿Se sentirá acompañada y respetada la mujer que lleva a nuestro bebé?
¿Podremos reaccionar rápidamente si surge algún problema?
Había también un sentimiento de culpa. Nos preguntábamos si hacíamos lo suficiente desde la distancia y si nuestro apoyo podía sentirse realmente cercano.
La autoeducación nos ayudó a transformar la ansiedad
Poco a poco comprendimos que no podíamos eliminar completamente el miedo, pero sí podíamos aprender a manejarlo.
Decidimos cambiar nuestra manera de buscar información. Dejamos de leer historias aisladas y empezamos a consultar materiales médicos confiables sobre cada etapa del embarazo. Aprendimos qué pruebas se realizan normalmente, qué parámetros observan los médicos y cuáles son los cambios habituales durante el segundo trimestre.
Antes de cada consulta preparábamos una lista breve de preguntas. Después, anotábamos las respuestas y evitábamos buscar interpretaciones alternativas durante horas.
También aprendimos algo esencial: un resultado debe valorarse dentro de su contexto y por profesionales que conocen todo el historial del embarazo . Una cifra por sí sola rara vez cuenta la historia completa.
Creamos nuestro propio calendario con las principales etapas: las ecografías, los análisis, el control del crecimiento y las pruebas previstas para los siguientes meses. Saber qué esperar reducir la sensación de incertidumbre.
La información dejó de ser una fuente de miedo y comenzó a convertirse en una herramienta para participar de manera más consciente en el proceso.
El apoyo de la asistente de la agencia
La asistencia de la agencia fue fundamental durante este período.
Nuestro asistente no se limitó a reenviar documentos. Se convirtió en el puente entre nosotros, la madre surogada, la clínica y los médicos.
Cuando teníamos preguntas, las recopilaba y solicitaba respuestas al equipo correspondiente. Cuando se acercaba una cita importante, nos recordaba qué pruebas se realizarían. Después de cada consulta, verificaba que hubiéramos recibido los documentos y que comprendiéramos los resultados.
En los momentos de mayor ansiedad, nos ayudaba a diferenciar entre una preocupación real y un temor provocado por la espera.
También se mantenía en contacto con la madre surogada para conocer su estado, sus necesidades y cómo se sentía emocionalmente. Para nosotros era importante saber que ella podía comunicar cualquier molestia o dificultad y que recibiría ayuda sin tener que esperar a la siguiente revisión programada.
Esta comunicación constante nos dio una sensación de seguridad de que no habríamos podido construir solos.
Con el tiempo establecimos un ritmo más saludable: sabíamos cuándo llegaría el informe semanal, qué información recibiríamos cada mes ya quién podíamos dirigirnos en caso de una duda urgente. La estructura reduce el impulso de comprobar el teléfono continuamente.
Calmarse no significa dejar de tener miedo
Seguimos preocupándonos. Probablemente lo haremos hasta el nacimiento y, como todos los padres, también después.
Pero ahora entendemos que la tranquilidad no consiste en estar seguros de que nunca ocurrirá nada inesperado. Consiste en saber que existe un equipo que observa el embarazo, que la madre subrogada está acompañada y que, si aparece alguna dificultad, no tendremos que afrontarla solos.
Hemos aprendido a celebrar cada etapa sin exigirnos una seguridad absoluta. Celebramos cada semana cumplida. Cada informe positivo. Cada nueva medición. Cada video en el que vemos al bebé moverse. Cada mensaje que dice que la madre surogada se encuentra bien.
Hace cuatro meses contábamos los días con miedo. Ahora seguimos contándolos, pero también empezamos a imaginar el futuro con mayor claridad. El camino continúa. Todavía quedan pruebas, controles y semanas importantes. Sin embargo, hoy sentimos que hemos avanzado no solo en el calendario del embarazo, sino también emocionalmente. Estamos aprendiendo a ser padres desde la distancia: preguntando, escuchando, informándonos, confiando y acompañando.
Muchas veces desde fuera parece que, si los informes son buenos, la preocupación desaparece, pero no es así. Me alegra saber que la agencia os acompaña de una forma tan cercana y humana. Mucha fuerza para lo que queda.
ResponderEliminarGracias por comprenderlo tan bien. Es cierto: recibir resultados favorables no hace que todos los miedos desaparezcan de inmediato, especialmente después de un camino tan largo. Poder hablar con sinceridad sobre estas emociones y contar con el acompañamiento de la agencia nos ha ayudado mucho. Seguimos avanzando poco a poco!
EliminarBuenas tardes, me podéis comentar si alguien esta con alguna agencia y su experiencia? yo por el momento estoy haciendo un poco de investigación y buscando feedback en algún foro
ResponderEliminarTuvimos un proceso con BIOTEX en Ucrania.
EliminarSi la gestante no se queda embaraza o tiene un aborto, Biotex la cambia. Pero tienes que pagar a la nueva gestante, (habiendo ya pagado parte a la anterior) y te prometen que te descontarán del último pago (o sea dentro de más de un año) lo que ya le hayas pagado a la primera gestante. En una empresa seria esto no sucede, y no corres ese riesgo. Más grave aún es que en el caso de que no quede embarazada, hagan lo mismo. Cambiar de gestante. Y a la cola de espera, y vuelta a empezar. Encima has de pagar a la nueva gestante, prometiéndote que te devolverá esa suma, descontándola del último pago. ¿no tienen dinero para pagarlo ellos que has de financiarlo tú?
En total, el proceso duró dos años y el estrés no solo se debió a los nuevos problemas económicos que surgieron a la hora de elegir a la madre subrogada o durante el embarazo, sino también a la escasa comunicación por parte de la agencia. Si se necesitan respuestas a cuestiones problemáticas, se tarda mucho tiempo en proporcionarlas.
Lo que más nos hizo sospechar fue que el comercial no paraba de decir: «No os preocupéis, nosotros nos encargamos de todo», pero no podía explicar quién gestionaba realmente el dinero, con qué clínica trabajaban ni quién nos representaría legalmente. Pedimos ver el acuerdo de depósito en garantía, la política de reembolso y un modelo de contrato antes de pagar nada. Se negaron a facilitárnoslos hasta después de abonar el depósito, así que decidimos no seguir adelante. Mi consejo: nunca envíes dinero hasta que sepas cuál es la entidad jurídica que lo recibe, el calendario de pagos y exactamente qué tasas son reembolsables.
EliminarLa verdad es que entiendo perfectamente lo que comentas, porque una de las cosas que más me ha decepcionado de trabajar con Biotex es la falta de transparencia cuando empiezan a surgir problemas. Al principio todo son facilidades, te explican el proceso, los tiempos, los pagos y parece que está todo bastante controlado, pero cuando surgen complicaciones con la selección de la gestante, los intentos de transferencia embrionaria o los plazos, la situación cambia bastante.
ResponderEliminarLo que más me indigna es que, además de la carga emocional que supone todo el proceso, tengas que estar constantemente pendiente de los pagos, de las condiciones que se habían acordado y de conseguir respuestas claras. Estamos hablando de muchísimo dinero y de una decisión vital, no de contratar cualquier servicio. Creo que una agencia debería ofrecer seguridad, transparencia y acompañamiento precisamente cuando las cosas no salen según lo previsto, no limitarse a pedir más dinero y dejarte esperando.
Por eso considero fundamental investigar muy bien antes de firmar nada, leer la letra pequeña de los contratos y preguntar qué ocurre exactamente si falla una transferencia, hay un aborto o es necesario cambiar de gestante. También conviene dejar por escrito cómo se gestionan los importes ya abonados y qué gastos adicionales pueden aparecer. Son detalles que finalmente me hicieron tener que cambiar de agencia en mi proceso, y gracias a Dios, ahora estamos a menos de un mes de terminar el camino.